12 de mayo (Sentido Común) -- Carlos Slim, el hombre más acaudalado del planeta, sufrió por primera vez una protesta a base de risas (laugh-in) durante un evento en New York Public Library en el que habló de su reciente asociación el sistema educativo de videos interactivos creados por Salman Khan y su empresa Khan Academy.
Al momento en que Slim hablaba de las ventajas de los sistemas educativos creados por Khan, cerca de 60 personas de la organización Two Countries One Voice comenzaron a reír sobre cada comentario que hacía el empresario mexicano.
En un primer momento, ni Slim ni Khan ni el moderador, Anthony W. Marx, director de la biblioteca, notaron algo extraordinario hasta que las risas persistían y se daban por cualquier comentario que hacía Slim.
Las risas se convirtieron en carcajadas y no pararon hasta el momento en que aparentemente una de las personas que planearon la protesta se levantó para contestar la pregunta de porque se reían.
Esa persona dijo que se reían porque era muy chistoso que Slim estuviera explicando su estrategia filantrópica para ayudar a elevar los niveles educativos en México cuando las prácticas monopólicas de su compañía de telefonía, internet y televisión restringida, América Móvilhabían reducido las posibilidades educativas de millones en México al cobrarles altas tarifas telefónicas y de internet, además de brindarles un mal servicio.
"El impacto desproporcionado sobre los pobres, de sus altos precios y sus servicios inadecuados, no es un asunto de risa", dijo Juan José Gutiérrez, fundador de Two Countries One Voice, en un comunicado.
La organización citó los resultados de un reporte elaborado recientemente por Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) como prueba de las repercusiones negativas que han tenido para la población mexicana las prácticas monopólicas de la empresa de Slim.
De acuerdo a ese estudio, que encargó el gobierno de México y que reveló OCDE el año pasado, México ha sufrido una pérdida de bienestar de cerca de 129,000 millones de dólares por falta de competencia, atribuida a Slim, en la industria de las telecomunicaciones.
Slim ha refutado en diversos foros y ocasiones los cálculos elaborados por OCDE.
"Nadie debe ser engañado de que las donaciones financieras de Slim a Khan Academy sólo buscan suavizar los millones de dólares que él le ha costado a México, especialmente a los pobres rurales", dijo Andy Bichlbaum, co-fundador de otra organización conocida como The Yes Men, que también busca exhibir empresas y empresarios.
El vocero de Slim, Arturo Elías, defendió en una entrevista con la revista Forbes las acciones a favor de la educación que ha tomado el empresario desde hace ya quince años. Aunque no se recabó la opinión de Elías sobre las acusaciones sobre las prácticas monopólicas de la empresa de Slim, América Móvil.
Slim ha negado que América Móvil lleve a cabo prácticas desleales.
Si bien en México América Móvil ha sido calificada como dominante en varios de los mercados en los que presta sus servicios telefónicos e incluso recibió una sanción de 1,000 millones de dólares por reincidir en una práctica monopólica, el gobierno de México ha sido lento no sólo en aplicar la ley antimonopolios contra América Móvilsino peor aún, en crear una legislación que tenga "dientes" para atacar esas prácticas en México, no sólo de América Móvil sino de otras empresas con poderes dominantes en sus respectivos mercados.
La cementera mexicana Cemex evidenció sus prácticas monopólicas cuando bloqueó, hace casi una década, la llegada de cemento importado ruso al país. Cemex, con sede en Monterrey, nunca fue sancionada por esa conducta ni ningún ejecutivo sufrió alguna repercusión.
La empresa también fue objeto de una investigación hace varios años por haberse coludido con Holcim Apasco, la filial de la compañía Suiza, Holcim, para fijar precios y distribuir mercados en la industria cementera de México.
La investigación nunca llegó muy lejos, tras los diversos amparos y estrategias de cabildeo político que siguió Cemex.
Otras compañías que han claramente violado algunas disposiciones para defender sus mercados y entorpecer o bloquear la llegada de nuevos competidores han sido las televisoras Grupo Televisa y TV Azteca.
Ambas han usado en repetidas ocasiones sus estaciones de televisión para denostar a posibles rivales, como ocurrió en 2007 cuando las dos televisoras transmitieron por una semana reportajes contra una empresa distribuidora de medicamentos de la familia Saba.
La cobertura que brindaron las dos televisoras sobre el papel de la distribuidora en el supuesto encarecimiento de los medicamentos en México fue una táctica para ensuciar el nombre de la compañía y la familia, que en ese año intentó, en asociación con NBC-Universal, ganar una licencia para formar una tercera cadena nacional de televisión abierta en México.
La familia Saba tuvo que retirar su propuesta ante la campaña en su contra de las dos televisoras.
El poder dominante de ambas empresas de televisión ha permitido a sus accionistas de control, Emilio Azcárraga Jean y Ricardo Salinas Pliego, ser miembros de la lista de los hombres más acaudalados de México, e incluso de Forbes, con fortunas que van desde 2,270 millones de dólares para Azcárraga y de 10,670 millones para Salinas Pliego, de acuerdo a cálculos elaborados por Sentido Común.
La enorme influencia de esas empresas y otras más con los gobiernos les han permitido gozar de impunidad cuándo otras compañías han intentado ingresar a sus mercados y enfrentado prácticas desleales de las empresas preponderantes.
Las autoridades han tenido que reformar la ley a favor de la competencia económica en al menos tres ocasiones en la última década para poder comenzar a gozar de las capacidades jurídicas para atacar esas prácticas.
Para algunos analistas más que reformas lo que México requiere es una aplicación con vigor de las leyes existentes y tener la voluntad política para combatir a esas poderosas empresas, que en muchas ocasiones son importantes contribuyentes a campañas electorales o programas sociales gubernamentales, tanto a nivel federal como estatal.
Otros analistas creen que la enorme riqueza que han acumulado diversos empresarios en México, como Slim, no se debe a ellos mismos sino a los gobiernos que les han permitido llevar a cabo tácticas monopolísticas sin ninguna sanción o repercusión.
Slim además ha tenido gran habilidad para defender sus intereses en las cortes mexicanas, vía amparos, cuando las autoridades han tratado de combatir sus prácticas, lo que ha dificultado también la labor para aplicar la ley.
No es sino hasta este año, más de 22 años después de que Slim adquirió la empresa estatal de telefonía, Teléfonos de México, hoy subsidiaria de América Móvil, su conglomerado de telecomunicaciones internacional, que el gobierno de México ha logrado aprobar una serie de iniciativas en materia de telecomunicaciones y competencia que aparentemente contienen ya todos los elementos necesarios para evitar que Slim y otras empresas sigan bloqueando la entrada de potenciales competidores a sus mercados, para su beneficio y en perjuicio de los consumidores.
Las reformas están en proceso de convertirse en ley. Actualmente, las revisan los congresos estatales, luego de que ya recibieron el visto bueno del Congreso de la Unión.
Si la mitad más uno de los congresos estatales aprueban las reformas, entones sólo faltará que el Congreso federal apruebe las leyes secundarias para aterrizar esas cambios constitucionales. Un debate legislativo en el que muchos creen que Slim buscará utilizar toda su capacidad de cabildeo para intentar mitigar el efecto negativo sobre su imperio de las telecomunicaciones de los cambios legislativos recientes.