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06-02-2006 |
Tanto en el libro como en la película nos cuentan sus acciones provocadoras desde su inicio, empezaron falsificando muñecas “Barbie” a las que le intercambiaban el módulo de voz del muñeco “GI Joe”(1), para que los “Gi Joe” dijeran cosas como “Las matemáticas son difíciles” o las Barbies amenazaran “Los hombres muertos no mienten”, los juguetes eran devueltos a los comercios para regocijo de los niños que tuvieron la suerte de que sus padres se los compraran. Posteriormente registraron el dominio web gwbush.com en la que recordaban su pasado de toxicómano o los vínculos de su abuelo con los nazis.
Pero su actividad estrella fue la falsificación
de la página de Internet de la Organización Mundial de
Comercio mediante el dominio gatt.org, a pesar de que era una
imitación muy evidente dicen los autores que “cualquier
persona con dos dedos de frente que hubieran leído cualquier
parte del texto sabría inmediatamente que era imposible que lo
hubiera escrito la OMC. Pero, aparentemente, muchas personas del
mundo de los altos negocios o no tienen ni esos dos dedos de frente o
no lee, o las dos cosas, por que inmediatamente nos inundaron correos
electrónicos de abogados, de funcionarios ministeriales, de
académicos y de otras personas que – gracias a una
rápida búsqueda a través de Google o de Yahoo-
pensaron estar en correspondencia con los peces gordos de Ginebra”.
Desde este momento, Andy y Mike, los
protagonistas de esta historia, viajan por congresos de todo el mundo
haciéndose pasar por directivos de la OMC, a pesar de que sus
ponencias tenían un tono desmesurado y grotesco, las audiencias
no descubrían que estaban ante unos impostores, por lo que
fueron subiendo de tono hasta llegar a la payasada más surrealista
sin que ningún oyente ni periodista se inmutara.
La historia tremendamente divertida y amena pero, como ellos mismo recuerdan, a su vez preocupante. Que los discursos más disparatados sean escuchados sin rechistar por las élites económicas del mundo, solo por que provienen de un “experto” de la OMC, nos indican el desgobierno del mundo actual.